
Todavía no he lanzado al mar la botella azul
Que contiene los mil peces de tinta que regalaré a la sal.
Las palabras se quedaron con olor a vino blanco,
Del más viejo y fino.
Los sentimientos, embotellados, aún están
Porque no he podido llenar al mar de tanto dolor.
Y si algún día, decido deshacerme del vidrio opaco
En donde guardo lo que nunca te dije,
Entonces, no habrá manera de que sepas lo que sentí.
Quedarán oscuras, esperando,
Encerradas, mirando
Hasta que mueran de asfixia total.
Belén María Bloksa
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