A las estrellas te regresaré
Del mismo lugar de donde te saqué aquel día
Día nublado, escarchado, soñado.
Entre la nebulosa espera del dolor no sanado, me buscaste.
Venías con la espada clavada en la espalda,
Todavía sangrabas.
Y con las hierbas de quien se ha curado ya, te rocié.
Intenté no infectarme de ti, intenté.
Te velé el sueño y desperté el anhelo de hacer.
Pero encerré tu espacioso remolino que venía hacia mí.
Y yo, quien no ha vivido menos que tu,
Quien detrás del manto de hechicera
También lleva a la mujer,
Aquella, que se transformó en aquel poema.
Yo,
presencia transformadora,
Me receté secretos, silencios, ceguera,
Y pretendí ser feliz
Mientras te brotaban las raíces de ti mismo...
Belén María Bloksa
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